El desafío de mantener los lazos de unión aún en dispersión y diversidad tiene que ser vivido como don y tarea. Es por eso que el testimonio de unidad es indispensable en el anuncio del Evangelio.

La comunicación e intercambio de dones se realiza y construye en cada comunidad y requiere, por parte de cada miembro, unas cualidades de vida cultivadas y
profundizadas desde la fe.